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Opinión - Omar Avila
Ahora nos toca a los partidos rebelarnos
La trágica sombra de la hambruna se expande sobre Venezuela. Cada día crece la escasez, los precios, la desnutrición, la deserción escolar y laboral, todo a causa de la crisis generalizada. Ha llegado el momento de actuar, de ejercer más presión, de rebelarse.

La trágica sombra de la hambruna se expande sobre Venezuela. Cada día crece la escasez, los precios, la desnutrición, la deserción escolar y laboral, todo a causa de la crisis generalizada. Ha llegado el momento de actuar, de ejercer más presión, de rebelarse.

Resulta inútil tener esperanzas en las instituciones, reconociendo que las reacciones del inconformismo estarán siempre en manos del sistema y sus cómplices. Este tiene que ser más inteligente y “mover sus piezas”;  entonces usa al resignado muy fácilmente, para cumplir sus objetivos. A diferencia del inconforme, el sistema no puede usar y servirse del rebelde que con su acción se funda en su propia visión estratégica y responde a los objetivos propios de su responsabilidad social y del bien común.

El inconformismo chavista de finales del siglo pasado, es la mejor y dolorosa lección que hoy sufrimos en colectivo los venezolanos. Demostración que el inconformista sólo está en contra de lo viejo, en contra de lo establecido, pero no tiene ninguna visión del futuro, ninguna concepción creativa del por qué y para qué se opone. ¿Qué pasará si triunfa? Ya lo sabemos: recogerá programas político-económicos del basurero de la historia, despilfarrará recursos y esperanzas, y nos hará sufrir a todos.

La principal característica del rebelde es su accionar propio, autónomo. “por sus frutos los conoceréis”. Ya Gandhi en su accionar no violento, con la denominada “marcha de la sal”; nos mostraba, el cómo de la acción pacífica y ciudadana, pero altamente eficaz; Después de un multitudinario recorrido a pie de 300 kilómetros hasta la costa del océano Índico. Metiéndose al agua y recogiendo un poco de sal. Un gesto quizá nimio, pero altamente simbólico. Señal con el cual, Gandhi mostró al pueblo indio, cómo desconocer el monopolio impuesto por el gobierno británico sobre la producción y distribución de sal en ese subcontinente.

De actos de rebeldías propios, tenemos varios y recientes ejemplos. La elección de la directiva del Colegio de Abogados del estado Bolívar en octubre de año pasado, evento organizado, ejecutado y concluido por ese gremio, rebelándose frente a la “autoridad” electoral. Más significativo, resultó la acción de rebeldía de nuestros jóvenes estudiantes de la Universidad Central de Venezuela y la elección de sus organismos.

El último, de la dignidad femenina individual, profesional y ciudadana que se rebela, que sabe que la dignidad está más allá del cestaticket. La jueza Karla Moreno, con su renuncia a ese cargo nos dio al país entero una lección de ética, de justicia, de rebeldía de la consciencia.

Ahora nos toca a los partidos. Accionemos con rebeldía, y asumamos el liderazgo del reto que es de todos. Y decir por la calle del medio que no vamos a dicho proceso de las organizaciones políticas. El liderazgo político hoy tiene mayor responsabilidad para diseñar, encausar y dirigir actos de rebeldía previstos y contemplados por los artículos 333 y 350 de la Carta Magna. Prohibido nos resulta, continuar actuando de manera reaccionaria como simples inconformes. Vamos todos a rebelarnos para alcanzar nuestro justo y democráticos objetivo: Votar para salvar al país de la injusticia social en la que se encuentra inmerso.

 

Omar A. Ávila H.

Diputado a la Asamblea Nacional
Teléfonos: 04125999733 // 04142846792

Twitter e Instagram: @omaravila201 0

 
 
 
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