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Opinión - Omar Avila

Frente al destape dictatorial de Maduro, todos los factores de la sociedad tenemos el mismo peso. La mayoría de los diputados a la Asamblea Nacional somos de la Unidad, electos por el pueblo en la tarjeta de la MUD, no de algún partido en particular. La ciudadanía nos otorgó un mandato y una responsabilidad para representarlos a todos.


Revisando la reestructuración y el reglamento de funcionamiento de la Unidad recientemente aplicado, sigo sin entender el criterio utilizado, por el G9 para la clasificación-discriminación denominada: ponderación de votos. ¿Cuáles? si todos fueron de apoyo a la propuesta de la Mesa de la Unidad Democrática. 


Es tan ilógica esa metodología, que a pesar de que el criterio es por el número de parlamentarios, Primero Justicia tiene 32 diputados obtenidos por la Unidad, y Voluntad Popular 17, es decir, prácticamente la mitad de PJ; sin embargo, el voto de ambos de acuerdo al nuevo reglamento, valen por igual.


Es hora de ser coherentes, y si exigimos que el régimen cumpla con la Constitución, entonces cómo ir a avalar un proceso ilegal e inconstitucional que además colabora con lo que quiere este gobierno, que es seguir dándole largas al asunto para permanecer en el poder.


Asumamos el reto, no avalemos este proceso de legalización de las organizaciones políticas ya que la manera como lo está exigiendo el ente electoral es inconstitucional y solo ayuda al gobierno.


Es hora de actuar y exigirle al CNE que defina ya la fecha para las elecciones de gobernadores, y en consecuencia, las primarias para que el pueblo elija quiénes serán nuestros candidatos a presidente, gobernadores, alcaldes, legisladores regionales y concejales; definiendo desde ahora, y para este mismo año, el cronograma para las elecciones municipales.


Retomemos la coherencia y la integridad, entre lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace. Así como criticamos que en tiempo de crisis, la Alcaldía de Caracas haya malgastado 700 millones de bolívares para una fiesta de carnaval, y exigimos explicaciones al Vicepresidente para que aclare de dónde proviene el dinero que pagó para una página completa en el New York Times, entonces les pregunto a quienes pretenden avalar esta nueva aberración del régimen, de dónde van a sacar entre 50 y 100 mil dólares, que es lo que cuesta ir a un proceso-trampa, como este “organizado” por el CNE.


El problema de ese proceso de “validación” no es que “mejoren las condiciones”, es que se cumpla la ley. Para ello la MUD debe declararse en sesión permanente, abrirse a recibir todas las propuestas y aportes de toda la sociedad, aceptar los errores con humildad y adaptarse a la nueva realidad, para poder construir entre todos, esa hoja de ruta que urge para poder lograr ese cambio que el 90% de los venezolanos anhela.


Al G4 le llegó la hora de demostrar con hechos que tienen la disposición de cambiar, de rectificar, de corregir. Son 18 años de errores tras errores y cada vez peores, no han aprendido las lecciones de la historia.


Nuestro llamado es a no diluirnos en ver como salvamos nuestros partidos, hay que dejar a un lado los intereses particulares. Hay que salvar al país, y hoy en día la única firma que debemos pedirle a los venezolanos, es por Venezuela, para poder activar ese Poder Constituyente Originario.

Insisto al salvar al país, está a salvo la democracia y con ella no solo todos los partidos, sino todos los poderes del Estado que se encuentran hoy secuestrados por esta dictadura del siglo XXI. ¡Llegó el momento de rebelarse!

 
 
 
Alcaldia Arismendi